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En el valle que desciende hacia el río Salado, entre bancales de cerezos y bosques de quejigos, Condemios de Abajo (Guadalajara) despliega su carácter rural con una autenticidad que desafía al tiempo. Con menos de 60 habitantes, este pueblo —hermano geográfico de Condemios de Arriba— atrapa por su paisaje de contrastes: laderas tapizadas de lavanda en verano y nevadas que aislan el caserío en invierno, creando un microcosmos donde las tradiciones pastoriles y agrícolas se mantienen vivas.
Patrimonio: Piedras que cuentan Historias
La arquitectura popular aquí es un tratado de adaptación al medio:
- Ermita de la Soledad (siglo XVIII): Construida con piedra ferruginosa de tonos rojizos, guarda un Cristo Yacente tallado en madera de sabina por artesanos locales en 1823.
- Molino Harinero del Tío Perico: Restaurado como museo activo, muestra el sistema de rodeznos de madera que aún muele trigo candeal los primeros domingos de mes.
- Casas-Cueva: Viviendas excavadas en arcilla, usadas hasta los años 60 como refugio invernal para pastores y hoy reconvertidas en alojamientos turísticos con chimeneas de leña.
Un detalle único: las tejeras artesanales en la partida de El Horcajo, donde aún se fabrican tejas árabes con barro local usando técnicas del siglo XIX.
Gastronomía: Raíces en la Olla
La mesa condemia es un mapa de su territorio agreste:
- Gazpacho serrano: Versión caliente con perdiz desmenuzada, migas de pan de centeno y huevos camperos.
- Trucha del salado: Pesca sostenible en el río homónimo, servida asada con ajos tiernos y almendras de la DO Alcarria.
- Rosquillas de viento: Especialidad conventual espolvoreada con miel de brezo, que las monjas del desaparecido convento franciscano vendían para financiar obras sociales.
En noviembre, el Día de la Matanza revive recetas como el guiso de orza (embutidos conservados en aceite de oliva virgen extra) con catas dirigidas por maestros chacineros.
Naturaleza: Frontera entre dos mundos
El entorno, límite sur del Geoparque de la Comarca de Molina, ofrece:
- Ruta de los Lavaderos de lana (8 km): Recorre antiguas instalaciones donde se procesaba la lana merina antes de su exportación a Flandes en el siglo XVI.
- Mirador del collado de las víboras: Panorámica de 360° sobre el valle del Salado y las estribaciones del Sistema Ibérico.
- Talleres de resina: En Pinares de la Sierra, aprenda a extraer resina de pino resinero usando métodos tradicionales.
En otoño, el Bosque de las Hayas Rubias se tiñe de ocres luminosos, ideal para fotografía de paisaje con nieblas matutinas.
Fiestas: Rituales de Tierra y fe
El calendario festivo entrelaza devoción y ciclo agrario:
- Romería de San Isidro Labrador (15 de mayo): Tractores engalanados con flores de papel llevan al santo hasta los campos para bendecir las cosechas.
- Noche de los Finaos (31 de octubre): Fogatas donde se asan castañas mientras se narran historias de la Guerra de la Independencia, cuyos vestigios se ven en trincheras cercanas.
- Feria del azadón (primer domingo de septiembre): Exhibición de herramientas agrícolas antiguas y concurso de labranza con bueyes.
Alrededores: Ventanas al Pasado
A menos de 35 km descubrirás:
- Molina de Aragón (28 km): Impresionante castillo medieval con doble muralla y barrio judío bien conservado.
- Laguna de Taravilla (20 km): Humedal de origen kárstico donde observar nutrias al amanecer.
- Museo de los Pastores Nómadas (15 km): En Chequilla, muestra la vida de las familias que trashumaban desde La Mancha hasta los puertos de Soria.
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Condemios de Abajo no es un lugar: es una lección. Aquí, el silencio enseña más que mil palabras, y el pan compartido en una mesa de piedra sabe a eternidad.